Der Tango und sein Bandoneon

Fast zeitgleich mit der Entstehung der Tangomusik gelangte um 1900 das Bandoneon (eine Weiterentwicklung der deutschen Concertina) mit den europäischen Einwanderern nach Buenos Aires und Montevideo. Dort bekam es in den Hafenkneipen und Bordellen ein neues Zuhause. Gebaut in Deutschland, seit 1864 in Carlsfeld, einem kleinen im Erzgebirge gelegenen Ort, wurde es in Argentinien zum Mythos, zum Symbol des Tangos.

Hergestellt als "einfaches" Arbeiterinstrument, finanziell erschwinglich und praktisch in seiner Größe, spielte man es anfangs ohne Notenkenntnisse nach vier voneinander getrennten Zahlensystemen. Mit Einzeltönen, bei denen jeder Knopf zwei unterschiedliche Töne (bei Auf - und Zuspiel) erzeugt, ist ein Spiel über fast fünf Oktaven möglich.

Während das Bandoneon in Europa aufgrund seiner komplizierten Spielweise, aber auch wegen Besonderheiten wie Klappern der Knöpfe und Luftgeräusche beim Spielen, als Instrument wenig Anerkennung fand, exportierte die Carlsfelder Firma "Alfred Arnold" (AA) bis ca. 1945 ungefähr 30000 Bandoneons nach Argentinien und Uruguay. Die Südamerikaner wollten einen bestimmten Instrumententyp (142-tönig). Er klingt scharf bis sanft im Ton, schwermütig und mysteriös zugleich . Bautechnische "Mängel" wurden positiv als organisch, ja fast spirituell (wie Atmung und Bewegung) angesehen und passten zu dem Lebensgefühl der "Portenos" (span.: Hafenbewohner). In Deutschland dagegen bevorzugte man einen Bandoneontyp mit anderer Tonanordnung und schwingendem und vollen Ton, was dazu führte, dass das später erfundene, viel einfacher zu erlernende Akkordeon dasselbe Hörgefühl erzeugte und das Bandoneon verdrängte.

Außerdem versäumte man es in Deutschland, eine Kultur für das Instrument zu schaffen. Dieses jedoch gelang damals den Bandoneonisten in den "Barrios" (Stadtvierteln) von Buenos Aires und Montevideo in vorzüglicher Weise. Über Generationen wurde die Spieltechnik des Instrumentes weiterentwickelt und die Stilistik des Tangos immer vielfältiger. Wie ein Kind gepflegt, in vielen Tangos besungen (liebevoll auch als beste deutsche Erfindung gepriesen), stiftet das Bandoneon mit dem Tango bis heute eine Identität. Mit dem Ende der Bandoneonproduktion um 1950, der Enteignung der Firma Alfred Arnold in Carlsfeld, verschwanden auch die Unterlagen für den Bandoneonbau. Weltweite Forschungen und Bauversuche erreichen bis heute nicht den unvergleichlichen Ton der alten Instrumente.

Erst die Tango-Renaissance in Europa seit ca. 1982 brachte wieder die Möglichkeit, sich mit dem Bandoneon ernsthaft auseinander zu setzen.

Die beiden Bandoneonisten von SEXTETO ANDORINHA spielen mit Bandoneons (gebaut um 1930), die schon in Buenos Aires und Montevideo Tangogeschichte geschrieben haben und nun, zurückgekehrt in ihre ursprüngliche Heimat Sachsen, wieder zum Leben erweckt werden.
El Bandoneón

Casi al mismo tiempo que nace el Tango -un poco después, allá por 1900- llega a Buenos Aires y a Montevideo, junto a otros emigrantes europeos, el bandoneón (perfeccionamiento de la concertina alemana de 1935). Allí, en los bares del puerto o en los burdeles, encontrará su nuevo hogar. Producido desde 1864 en Carlsfeld, un pequeño pueblo de las sierras del Erzgebirge (Sajonia), primero por Ernst Louis Arnold (ELA) y más tarde, a partir de 1911, por su hijo Alfred Arnold (AA), se volvería un mito y un símbolo del Tango.

De fabricación relativamente simple, de precio accecible y práctico tamaño, era ejecutado al principio sin conocimientos musicales, según un sistema de números divididos en cuatro grupos, separados el uno del otro. Este instrumento que pulsa nota por nota -en cada botón dos notas, según se abre o se cierra- puede abarcar hasta casi cinco octavas.

Mientras en europa el bandoneón sementaba sus singularidades -el teclear de sus botones y su asmática voz de fueye- recogía como instrumento muy poco reconocimiento. Sin embargo la empresa de Carlsfeld de Alfred Arnold (AA) exportaba unos 30.000 bandoneones (hasta alrededor de 1945) a Argentina y Uruguay.
Los sudamericanos querían un determinado instrumento (el de 142 notas). Un instrumento con sonidos que van de la aguda estridencia a la profunda suavidad, a la vez melancólico y misterioso. Las "imperfecciones" de fabricación fueron vistos como factores positivos, orgánicos, incluso espirituales -la respiración y el movimiento- y combinaron perfectamente con la sensibilidad de los porteños.

En Alemania preferían otro tipo de bandoneón, con diferente ordenamiento de notas, de sonidos más vibrantes y llenos, lo que condujo más tarde al descubrimiento del acordeón - con un sonido bastante similar y más fácil de aprender- y de esta forma el bandoneón cayó en el olvido.

Además en Alemania faltó el soporte cultural donde pudiera desarrollarse. Tal como lo conseguían por entonces los bandoneonistas de los barrios de Buenos Aires y Montevideo de manera tan admirable. De generación en generación la técnica de ejecución del instrumento fué evolucionando a la par de los estilos siempre diversos del Tango. Cuidado como a un niño, celebrado en tantos Tangos, elogiado cariñosamente como el mejor invento alemán, el bandoneón se funde junto al Tango, hasta el día de hoy, en una misma identidad.
Con el fin de la producción de bandoneones en 1964 y la expropiación de la Empresa en Carlsfeld en 1948, desaparece la información precisa sobre su fabricación. Mientras tanto hay intentos aceptables de recomenzar la producción de bandoneones. Pero a pesar de los distintos esfuerzos en todo el mundo no se ha conseguido hasta hoy el incomparable sonido de los viejos bandoneones del Tango.
Recién con el Renacimiento del Tango en Europa -a partir del Horizonte Festival de Berlín en 1982- y la popularidad del virtuoso bandonionista y compositor Astor Piazzola, parecen crearse por fin las condiciones para volver a ocuparse seriamente del problema.
Los dos bandoneonistas del SEXTETO ANDORINHA tocan con bandoneones (fabricados en 1930) que después de escribir una larga historia de Tango en el Río de la Plata, han resucitado volviendo a su patria de origen, Sajonia.